miércoles, 23 de agosto de 2017

Paul Baudry: “El presente es el extranjero del pasado”



Autor del destacado libro de relatos “El arte antiguo de la cetrería” en una amena charla con Lima en Escena


Fotos: Rosana López Cubas

Se encuentra en Lima, el investigador peruano, especialista en literatura latinoamericana, Paul Baudry, quien hace algunos días presentó su segundo libro de relatos “El arte antiguo de la cetrería” (Peisa, 2017). 

Impregnadas de una sutil ironía, estas ficciones proponen una perspectiva nueva de los hechos bajo escrutinio, donde la mirada del narrador invita al lector a desentrañar los mecanismos de poder o de encantamiento que subyacen en ellas.

El vuelo amenazador de un halcón sobre la Casa del Pueblo, los vaivenes de la relación que se teje entre Ray Bradbury y María Reiche en el desierto de Nazca, la imaginación perversa de los estrategas militares franceses y argentinos que tienen la misión de eliminar a los enemigos de sus respectivos regímenes, y las ocurrencias de la viuda de un escritor mexicano en Londres para alcanzar la fama, son las piezas que componen este mosaico narrativo.

Premio de la Sorbona (Mención Piedallu Philoche) por su tesis doctoral sobre el escritor peruano Julio Ramón Ribeyro, Paul Baudry, accedió amablemente a nuestra solicitud de entrevista. Allí va.



-Paul, ¿cómo decides continuar con el ejercicio de la ficción narrativa, tarea que nos permite tener en nuestras manos “El arte antiguo de la cetrería"?

-“El arte antiguo de la cetrería” es mi segundo libro y lo empecé a escribir en el año 2011. Estaba harto de estar esperando. Deseaba pasar al acto, trabajar en un libro a través del cual el lector pueda juzgarme. Un libro que implique dar lo mejor de mí en ese momento. Cada libro es una fotografía del escritor, de la etapa que, para bien o para mal, está atravesando. Escribí estos relatos con la idea de que fueran el mejor reflejo de lo que yo pudiera hacer actualmente.

-Me comentabas que este libro contenía más de seis relatos…

   -Sí, este libro originalmente tenía dos relatos más pero nos ceñimos a cuatro para esta entrega. Aunque hayan quedado fuera, gran parte de su aura permanece en los textos seleccionados. Por ejemplo, “Malas aguas”, que versa sobre el reflotamiento de la Covadonga y que no hemos incluido, entremezcla la cultura popular y la alta cultura. Este cruce fecundo aparece en “La guerra de los langostinos” o en “Historia de una rana” donde se hace referencia tanto a la cantante comprometida argentina Mercedes Sosa como al artista visual norteamericano Alexander Calder. Lo mismo sucede con la relación entre Ray Bradbury y María Reiche en el relato “Miniatura de la muerte” donde el texto fantasea sobre ese posible encuentro. Para mí, esos universos referenciales coexisten, se superponen y se retroalimentan dentro de mi escritura.

-“El arte antiguo de la cetrería”, es el título del libro y el cuento que abre este conjunto de relatos. Entre otras cosas esta historia nos habla de una amistad entre Haya de la Torre y un hacendado en el valle de Lurín. Una clara relación amical con tintes de homosexualidad.

-Es un rumor que, por ejemplo, retoma Ribeyro en una de sus cartas a su hermano cuando le dice que Haya de la Torre frecuentaba un “bar de maricas en París”. No me interesa la verdad histórica de este comentario porque el relato tampoco lo evoca como un hecho. Es más, no hay ninguna mención explícita a una relación amorosa entre los dos personajes. Quería, en cambio, reflexionar sobre la ambigüedad de una amistad entre dos hombres que se admiran, se necesitan y hasta dependen afectivamente uno de otro. Gaetano Sandoval, el padre del personaje principal, es un hacendado que se desvive por el aprismo y por Haya de la Torre: su fascinación por el líder histórico hace que desatienda su hacienda, su familia y sobre todo a su hijo. Sus sentimientos son confusos porque tiene una admiración intelectual hacia el aprismo pero también proyecta sus deseos en su fundador. Las pasiones personales no solo no están excluidas de la política sino que son la política. Dentro del triángulo entre Gaetano Sandoval, su hijo y el fundador del Apra, Haya sigue siendo un personaje secundario.

-Claro, en este relato predomina la relación padre hijo…

-Exacto, el drama principal se articular alrededor de una relación postegarda entre un padre ausente y un hijo que no solo lo necesita sino que termina desfigurado en un accidente cuya responsabilidad le compete. Ese trauma tiene consecuencias sobre el presente cuando, convertido en un perito del Ministerio de Salud, Sandro Sandoval tiene que investigar sobre un extraño suceso en la Casa del Pueblo: la muerte de decenas de palomas apristas en la pajarera que, como propone el texto, habría en el patio trasero. Esta misión reactiva los recuerdos dolorosos de Sandro en la hacienda de Lurín cuando su padre intenta compensar su ausencia al regalarle un nuevo juguete: un halcón para practicar el arte antiguo de la cetrería que, como dice Haya de la Torre en la ficción, consiste en “entrenar a otro para que elimine a un tercero”. Para Gaetano se trata de una excusa, una manera de no afrontar sus propios errores, pero para Sandro este pajáro termina convirtiéndose en un peligro real. Este descuido tiene consecuencias en el presente del personaje principal que, contrariamente a su padre, encara su pasado para resolver el misterio en la Casa del Pueblo. Pero las garras de su memoria siempre lo acechan, y no digo más.

-A propósito de este cuento. ¿Cuál es tu percepción sobre el Apra, este partido que en un periodo de nuestra historia fue una de los más importantes del país?

-La decadencia del Apra empieza con Alan García durante su primer gobierno en el año 1985. Desde entonces, transforma su código genético. Se trasmuta en una organización populista, demagógica y sobre todo en un cascaron vacío cuyo único objetivo es legitimar la candidatura o permanencia de la figura de Alan García a través del tiempo. Es un partido que ha sido nefasto para el país. Tiene un origen progresista pero se trasformó en un partido de derecha, demagógico, que se ha enriquecido ilícitamente sobre todo con las coimas que García ha recibido. Lo que me interesaba a nivel ficcional es cómo este hombre tan interesante, tan complejo como Haya de la Torre, un político de carrera, siga siendo, a pesar de García, la gran figura del Apra.

-En el relato “Miniatura de la muerte”, llama nuestra atención la manera cómo has jugado, entretejido este vínculo entre Ray Bradbury, un autor de culto del género fantástico, de terror y ciencia ficción y María Reiche, la arqueóloga e investigadora alemana y peruana que ha estudiado las líneas de Nazca. Me pareció una locura.

-Lo es. Pero son personajes antitéticos y a la vez compatibles. Bradbury, como Isaac Asimov, es uno de los grandes escritores de ciencia ficción del siglo XX que se apoya sobre la ciencia para que lo imposible parezca posible y sobre todo verosímil: en ese sentido, persigue una verdad ficcional. María Reiche, en cambio, es una científica que utiliza un método cartesiano para probar hipótesis que a veces parecen descabelladas: busca, en realidad, una verdad racional. A pesar de estas diferencias, los dos son personajes algo excéntricos, olvidados y que cierto establishment no tomaba en serio. Además, el relato los equipara por su edad: los dos sufren de los achaques de la vejez (incontinencia urinaria e insomnio, respectivamente), lo cual es una manera de darles humanidad y de insistir sobre ese momento crepuscular de sus vidas en el que están a punto de conocerse. Porque nunca lo consiguen. Me interesaba escribir sobre el prejuicio, sobre la idea que tenía cada uno del otro a la distancia antes del encuentro y cómo las expectativas de cada uno van deformando al otro. El relato plantea a un Bradbury lector de María Reiche, a un escritor en busca de imágenes sobre el desierto peruano para imaginar el desierto extraterrestre en “Crónicas marcianas”.



-Este cuento es como una fotografía en donde visualizamos a ambos personajes en el desarrollo de su día a día…

-Sí, exacto, incluso trabajé con fotografías de archivo para combinar imágenes reales con mis propios recuerdos, fantasías y proyecciones. Escribir esta historia desde el extranjero implicaba asumir esa distancia. Creo que siempre se escribe desde esa extranjería porque el presente, en cierta medida, es el extranjero del pasado. Recordé a Ribeyro, cuando le pedía recortes de prensa desde Perú para estimular su imaginación, y a Garcilaso, cuando recreaba su tierra desde España. Para escribir desde afuera, importa el Perú real, desde luego, pero la transformación que opera la fantasía es mucho más rica porque echa mano de los afectos sedimentados, de algo que la historia no puede nombrar ni cuantificar. Uno de esos lugares que siempre me ha habitado es el desierto. Lima, aunque tenga la cabeza en las nubes, se extiende sobre una tablada de arena, forma parte de una larga franja que tiene su propia historia y su propia mística. Esas sensaciones heredadas son suficientes para alimentar mi trabajo. Nunca he ido a Nazca, por ejemplo, salvo hace un par de semanas porque nuestro bus tuvo que regresarse de Arequipa y terminamos varados en un espacio que recreaba mi libro. Pero todo el material que necesitaba ya lo llevaba dentro.

-“La guerra de los langostinos”, el tercer relato, nos confronta con el bien el mal.

-Todo comenzó con una imagen poderosísima: un hombre de pie, dentro de un cilindro, rodeado de cemento fresco de la cintura para abajo. Estaba escuchando la radio mientras caminaba en París y me enteré de que se trataba de un método de desaparición utilizado por un general francés, Marcel Bigeard, durante la guerra de Argelia. Se llamaban los “langostinos Bigeard” y consistían en lanzar a estos hombres inmovilizados desde un avión sobre el Mediterráneo para que sus cuerpos se hundieran y no regresaran a la costa. La idea en sí de esta técnica resulta escalofriante no solo por su crueldad sino por la imaginación que requiere para obrar por el mal. A partir de esta premisa, el relato se fraguó como una metáfora del aprendizaje. Si bien el hecho de aprender tiene, en general, connotaciones progresistas, ¿qué sucede cuando se debe enseñar el mal? Es evidente que, en ese caso, se deben racionalizar varios procesos para vencer las resistencias morales del aprendiz. Pero, incluso así, ¿qué pudo haber pasado cuando el aprendiz no solo no estaba de acuerdo sino que no respetaba a su instructor? Muchos de estos militares eran carniceros acomplejados, gente sin arte que se dedicaba mecánicamente a ejecutar lo ordenado. Dentro del relato, uno de los cadetes es un esteta del mal y no reconoce al superior como maestro. Esta historia sobre el mal funciona además en paralelo a otra en la Argentina del general Videla. En otro espacio, en otro tiempo, otro vuelo de la muerte está ocurriendo y se repite el mismo esquema de manera simética y asimétrico. El puente entre los dos vuelos lo forma un tabú histórico: los franceses le enseñaron a los argentinos a desaparecer cuerpos durante los años setenta. 

-“Historia de una rana” es una historia socarrona. Es uno de los cuentos más divertidos y crueles. Te burlas del mundillo de los escritores ridiculizando a una viuda de un escritor destacado y sus ansias de sobresalir en este universo banal y frívolo.

-Me había propuesto escribir un libro serio, grave, ambicioso pero me di cuenta de que tenía tendencia a rematar ideas con una salida graciosa. El chiste, como decía Borges, es un mecanismo particularmente arriesgado porque es efectista. Si el lector no lo entiende, todo se viene abajo. Entonces decidí darme un espacio para desfogarme e impedir que todos los textos estuvieran amenazados por esa propensión. Así empezó “Historia de una rana”, como una excusa para dar rienda suelta a lo jocoso. Se trata de un cuento cruel que satiriza el mundo del arte contemporáneo, el arribismo y también el machismo que lo impregnan. En cierta medida, es un relato de un aprendizaje imposible –como en “Madame Bovary”– donde una mujer que sueña con convertirse en la esposa de un famoso escritor mexicano se topa con las barreras sociales, culturales y educativas que obstaculizan su ascenso. El texto coquetea con la fábula desde el título. Ese animal, grotesco y repulsivo, simboliza la metamorfosis moral que atraviesa el personaje principal, Rana Chávez, con tal de conquistar el amor de su esposo. El origen de su tragedia está en el manejo torpe, y errado, de los conocimientos que adquiere y que malinterpreta pensando que todo gesto se puede imitar.



martes, 22 de agosto de 2017

Julia Pesce: “El artista debe tener plena libertad para crear con compromiso ético y con el lenguaje que elija”



Después de superar una serie de dificultades económicas y de salud, Julia Pesce reaparece con una buena noticia: la inauguración de su nueva Galería Mercado de Arte en San Miguel


Fotos: Rosana López Cubas


 Es artista visual, pedagoga y galerista. Estudió artes plásticas en su natal Argentina. Al poco tiempo de concluir sus estudios y laborar como profesora en su país de origen llegó al Perú y se desarrolló como maestra de Arte en el Colegio Franco-Peruano. En los noventas, su pasión por las artes plásticas la llevó a convertir su casa en una galería de arte. Así surgió Mercado de Arte, un atractivo espacio en Barranco. Allí Julia Pesce acogió a diversos artistas quienes realizaron una serie de exposiciones individuales y colectivas.

Durante esa década convulsa un grupo de artistas locales se dedicaron a elaborar piezas de grabado, fotografía, dibujo, pintura y escultura, las cuales se exhibían con frecuencia en Mercado de Arte, que después de tres años de inagotable trabajo de exposiciones y promoción de los artistas cerró sus puertas. Julia siguió con su labor de profesora. Se jubiló y se mantuvo alejada por un buen tiempo de todo lo relacionado con las artes visuales. Después de superar una serie de dificultades económicas y de salud, Julia Pesce reaparece con una buena noticia: la inauguración de su nueva Galería Mercado de Arte ahora en San Miguel. 

Luego de contactar con algunos de los artistas que la acompañaron en la primera etapa Julia decidió reunirlos y realizar una exposición colectiva que inauguró hace unas semanas y en la que participan: Carlos Angosto, Angie Bonino, Antonio Castañeda, Carlos Troncoso, Ángel Valdez, Elisa Alvarado, Franca Tagliabue, Mishelle Ramos, Maina Rodríguez, Piero Quijano, Pancho Guerra García, Dominique Tazé, Pepa Bonilla, Silvia Westphalen, Armando Williams, Aldo Del Valle, Georges Criblez y Miguel Lescano.


Para Lima en Escena es un honor charlar con Julia Pesce, una personalidad, un referente en el universo de las artes visuales locales contemporáneas.


-Julia, Mercado de Arte fue una de las galerías emblemáticas de los noventas. En ella exhibieron diversos artistas entre pintores, escultores y fotógrafos. Muchos ahora son artistas consolidados. Después cerró. Han pasado más de dos décadas y en honor a este espacio acabas de inaugurar una galería en San Miguel. ¿Por qué?

-Por la necesidad de tener y poner en marcha un proyecto en donde pueda albergar y exhibir las obras de nuestros artistas. Exponer diversas piezas de pintura, escultura, fotografía, entre otros, ha sido uno de los alicientes para continuar y abrir nuevamente la galería Mercado de Arte ahora en este bello distrito de San Miguel, frente al mar, frente a un hermoso malecón. La primera experiencia fue hermosa pese a las dificultades de la época y me atrevo a pensar que esta segunda también lo será.

-Estamos hablando del periodo de guerra interna que azotó el país.

-Exactamente. Una etapa sumamente difícil para todos.

-Tu galería apoyó a difundir las obras de los artistas jóvenes durante esta coyuntura política complicada. En retrospectiva ¿cómo observas esta experiencia?

-Interesante como experiencia en el campo galerístico en un periodo social y económico complicado. Quien te habla y los artistas aprendimos a salir adelante juntos en todo lo relacionado al tema del negocio del arte, de cómo llevar a cabo una exposición. Mercado de Arte fue una casa que se convirtió en galería y apoyó a muchos jóvenes recién egresados a realizar sus primeras exposiciones individuales y colectivas. Paralelamente hicimos charlas, talleres, y otras actividades afines. En ese aspecto la galería se convirtió en un núcleo de trabajo de los artistas jóvenes de la época, artistas hoy consolidados.


-Consideras que Mercado de Arte fue una galería que iba a la vanguardia de la época pese a esta etapa de crisis política. Recuerdo que muchos producían sus piezas con un fuerte contenido político.

-Sí. Algunos jóvenes nos compartían a través de sus trabajos su particular mirada de los hechos que acontecían en su país. Ellos eran poseedores de una especial sensibilidad social. En ese momento la preocupación de los chicos fue trabajar, exhibir, contemplar y reflejar todo lo que pasaba en su ciudad y Mercado de Arte en su afán por apoyarlos, sin trabas ni censuras, expuso sus obras.

-Ahora en esta nueva apertura exponen en una colectiva Piero Quijano, Pancho Guerra García, Dominique Tazé, Aldo Del Valle, Carlos Troncoso, Ángel Valdez, Elisa Alvarado, Franca Tagliabue, Silvia Westphalen, artistas que te acompañaron y exhibieron en tu primera galería en Barranco.

-Sí, justamente los que me acabas de mencionar exhibieron en la galería Marcado de Arte de Barranco y ahora me acompañan en esta nueva apertura, en este nuevo inicio aquí en San Miguel. Con todos ellos hicimos un maravilloso trabajo en el ámbito de las artes visuales. Hace unos días me visitó Miguel Lescano, quien se sumó a la muestra con algunos de sus trabajos.

-Tener una galería no es tarea fácil. Con la experiencia de la primera etapa en Barranco y la reapertura en San Miguel ahora, ¿por qué esta tenacidad de seguir en este negocio?

-Para mí es sumamente importante un espacio en donde los artistas puedan mostrar sus piezas de arte libremente. Es significativo por el tema de la visibilización de sus obras. A propósito del fenómeno digital ahora tenemos más posibilidades de difundir. En la década de los noventas igualmente había mucha difusión. En esa época todo era físico. Teníamos que enviar a los medios de prensa las gacetillas con las fotos y las invitaciones físicas. Mercado de Arte siempre contó con el apoyo de los medios. El Comercio, Caretas, entre otros, difundían nuestras exposiciones. Recuerdo con cariño a Ernesto Hermoza que iba a grabar las inauguraciones. Juan Acevedo publicaba nuestras actividades en la revista Sí. También nos apoyaba Alat en La República. El negocio es difícil en todas las épocas. Paciencia. Es un tema de paciencia. Ahora con las redes sociales y todo el tema de internet se facilita el aspecto de difusión y eso ayuda mucho.


-¿Cómo observas este cambio de lo físico a lo virtual?

-Me parece genial. El tema de la inmediatez es realmente un fenómeno. Es impresionante como opera las redes sociales, el boca a boca. Ayer, por ejemplo, Angie Bonino me apoyó y abrió el fan page de Mercado de Arte. Fue un trabajo lindo y rápido. Para abrir nuevamente la galería contacté a gran parte de los artistas por las redes sociales. Es una maravilla esta herramienta.

-Palabras como abstracto o figurativo se convirtieron en una muletilla en el primer periodo de Mercado de Arte.

-En esta colectiva hay de todo. Predomina más lo figurativo pero no por una imposición sino porque los artistas coinciden. En cuanto a las temáticas Lima está presente. Tenemos textilería también. Pepa Bonilla exhibe unos pañuelos de seda pintada con motivos precolombinos y la fotógrafa Elisa Alvarado ha trabajado sus impresiones sobre Gaza con el tema de Nazca.

-En cuanto a las temáticas me dices que en esta colectiva se filtra el tema de Lima. Observamos a una Lima urbana, a una Lima criolla en las piezas de Quijano.

-Exacto. Tenemos el tráfico de Lima, la Lima laberíntica en las obras de Pancho Guerra. En las fotografías de Carlos Troncoso se pueden apreciar su mirada de Lima. El Perú está presente en una representación de Ángel Valdez. Las esculturas de Silvia Westphalen nos llevan a un trabajo que nos aproxima a la piedra precolombina. La presencia de Lima y el país tiene una fuerte representación en las obras que se exponen.

-Julia en los noventas trabajaste con Augusto Del Valle y Jorge Villacorta en un proyecto de artes visuales. Háblanos de esta experiencia.

-Sí. Tenía unos amigos holandeses con quienes nos veíamos a menudo. Un buen día una amiga de este grupo me comentó sobre una fundación holandesa que financiaba proyectos culturales. En ese momento ya trabaja con los chicos. Hicimos una reseña de uno de nuestros proyectos para enviarla a esta fundación. Fue aprobado por esta institución. Este trabajo lo teníamos avanzado y con el financiamiento lo pusimos en marcha. Duro dos años. Gracias a este proyecto hicimos cinco exposiciones simultáneas en el Centro Cultural de España, en el Instituto Goethe, en el Museo de Arte de Lima, en el Museo de Arte de San Marcos y en la Fundación Telefónica. Si mal no recuerdo fueron cinco ejes temáticos. Todos estos ejes expresados a través de las obras de los artistas. En estas exhibiciones participó un amplio número de artistas peruanos. En la Fundación Telefónica hicimos el eje “Mitos, ritos y pagos”, en la Casona de San Marcos se hizo “Lima”. Recuerdo que en una de estas exposiciones participó Jorge Eduardo Eielson. Hablé por teléfono con el sobre estas exposiciones. Un coleccionista nos prestó una de sus obras. 


-Volviendo a la galería Mercado de arte. ¿Cómo observas la consolidación de gran parte de los artistas que te acompañaron en la primera etapa de tu galería?

-Me resulta interesante y grato haberlos seguido. Es impresionante su desarrollo y evolución. Es innegable la presencia y regularidad de su trabajo y aporte artístico. Son artistas luchadores. Todos ellos son luchadores.

-Tú también la luchas…

-Claro. Mi lucha es diaria. Deseo exhibir a mis artistas y hacer actividades con ellos.

-Julia toda esta necesidad de montar nuevamente una galería e involucrarte con los artistas que te acompañan responde en gran medida a tu formación artística y a tu vínculo con las artes visuales.

-Sí. La docencia y el arte me han acompañado siempre aunque ya estoy jubilada. Empecé como docente y de manera permanente me desarrollé como docente artística. Si bien una galería es un negocio también se junta el interés, la vocación y la pedagogía por las artes. He sido maestra y artista toda mi vida.

- Tienes más de 40 años en el Perú en donde además de ejercer la docencia impulsaste a un sin número de artistas a través de tu galería de arte.

-Me considero peruana. Vivir 44 años en el Perú es toda una vida. Amo el Perú. Soy de Argentina y no me olvido de mis raíces pero estoy sumamente comprometida con el Perú, su cultura, sus regiones, sus artistas… He viajado por diversos puntos del país. Me emociona el arte, su arte, su gente. La sufro también. Recuerda que nada es fácil.  

-En el Colegio Franco-Peruano enseñaste arte. ¿Qué experiencias recuerdas más de tu trabajo como maestra en el franco-peruano?

-En el Colegio Franco-Peruano trabajé muchos proyectos. En el año 2001 se me ocurrió hacer el “Proyecto Papa”. Alrededor de este tema hicimos una serie de investigaciones. Recuerdo que hasta sembramos y cosechamos papa. Distribuimos papa, hicimos comidas. Creamos alfombras con papa, dibujos, entro otros. Este proyecto es el más emblemático del Colegio. Todos mis alumnos lo recuerdan con cariño. Estas actividades con la papa se hicieron antes que la declararan de interés nacional. Somos los precursores en trabajar con la papa.

-¿Por qué se te ocurrió realizar proyectos con la papa?

-Deseaba ir más allá del aspecto nutritivo, del consumo. Fue un proyecto interesante. Se realizó una exposición con todo lo creado por los chicos. En la muestra participaron algunos artistas invitados. Recuerdo que Félix Oliva nos prestó un cuadro con la flor de papa y “Por un Perú bien papeado” fue el lema de la primera versión. Esta experiencia con los chicos del franco-peruano la recuerdo con mucho cariño.


-En el inicio de nuestra charla me contabas lo feliz que te sientes cuando observas la evolución de los artistas peruanos. Más allá de este desarrollo de las artes visuales locales también encontramos una fuerte tendencia al arte abstracto diverso, polémico, rechazado por muchos, incluso por algunos críticos. ¿Cuál es tu mirada a este tipo de arte?

-Es innegable que hay una evolución en el arte. Ahora no se pinta como se pintaba hace algunas décadas atrás, sin embargo no podemos satanizar las diversas manifestaciones artísticas. Hace algunos días leí a una crítica mexicana polémica. No estoy precisamente de acuerdo con ella porque el artista debe tener plena libertad para crear bajo el compromiso ético y con el lenguaje que elija. Siempre han existido piezas de arte que no han representado nada, incluso aquellas elaboradas en caballete.



Galería Mercado de Arte
Lugar: Calle Parque Principal 121 -103 B San Miguel.
Horario de visitas: de lunes a sábados de 4 a 8 pm.
Mañanas: coordinar telefónicamente al 997 365 318



viernes, 18 de agosto de 2017

Karen Bernedo: "1992 es un año clave para entender el Perú de hoy"



Activista, curadora y gestora cultural nos habla sobre el proyecto “Resistencia visual 1992. Carpeta colaborativa”, exposición que se inaugura este 16 de agosto en el LUM.


Foto: Rosana López Cubas


 Bajo la curaduría de Karen Bernedo, el miércoles 16 de agosto se inaugura en el LUM - Lugar de laMemoria, la Tolerancia y la Inclusión Social, la exposición temporal “Resistencia visual 1992. Carpeta colaborativa”, muestra que reúne 36 grabados elaborados por 36 artistas y colectivos que han tomado como punto de partida los sucesos ocurridos en 1992 como un año clave que marcó la historia reciente del Perú.

Las imágenes/afiches abordan hechos resaltantes como el 5 de Abril, la captura de Abimael Guzmán, el asesinato de María Elena Moyano y Pedro Huilca, los Casos Cantuta y Tarata. Asimismo tocan temas como las privatizaciones, la prensa basura y la movilización. Los artistas son de diversas generaciones, experiencias y escuelas por lo que se han acercado al tema de formas distintas.

Figuran: Amapolay - Félix Álvarez - María Pía Álvarez - Liliana Ávalos- Rudolph Castro - Jesús Cossio - Comunespacio - Mauricio Delgado - Miguel Det - Carolina Estrada - Gabriela Flores - elgalpon.espacio - Jaime Higa - Natalia Iguiñiz - Elio Martuccelli - Shirley Montalbán - Mónica Miros - Museo itinerante Arte por la Memoria - Jorge Miyagui - Las Insurgentes - Miguel Lescano - Pilar Pedraza - Santiago Quintanilla - Lorenzo Talaverano - Lalo Quiróz - Lici Ramírez – LUM - Oscar Salvatierra - Carlos Risco - Susana Torres - Carlos Troncoso - Javi Vargas - Guillermo Valdizán - Rosamaría Valdivieso. Talleres de serigrafía: Amapolay Manufacturas Autónomas / CentroLima / Cono Norte / Espacio Abierto / Llave en el Ojo / Sudaka / P.A Taller de grabado Cusco / O.C.U.P.A taller / Centro de Arte y Grabado Kapuli. Con el auspicio y la colaboración de: Goethe-Institut Perú / Museo Itinerante Arte por la Memoria/ Coordinadora Nacional de Derechos Humanos/ Taller Llave en el Ojo.

Foto: Karen Bernedo

Al respecto Lima en Escena charló con la activista, curadora y gestora cultural Karen Bernedo.

-Karen, ¿cómo surgió este proyecto que se argumenta en hechos que sucedieron en 1992?

-El proyecto Carpeta colaborativa Resistencia visual 1992/2017, surgió a propósito de todo lo que aconteció en 1992 en el Perú. Hablo del ancla histórica, de un año clave para entender lo que somos en el presente. En el año 1992 ocurrieron una serie de hechos como la captura de Abimael Guzmán, el golpe de estado del 5 de abril, los casos de la Cantuta y Tarata, la muerte de María Elena Moyano y de Pedro Huilca, dos dirigentes importantes. Él fue un líder gremial de los trabajadores y ella una lideresa importante para las organizaciones sociales de base y teniente alcalde de Villa El Salvador. También hablamos de casos no visibles como los asesinatos en la comunidad ayacuchana de Huayao, de El Santa, los secuestros masivos y desapariciones de muchos estudiantes de la Universidad Nacional del Centro de Huancayo, el asesinato del periodista Pedro Yauri y de los hermanos Ventocilla. 

En suma, hablamos de un año difícil y convulsionado. Este año fue el inicio del cambio de modelo social y económico en este país. El 92 es el colchón que le permite a la Constitución del 93 que vulnere todos nuestros derechos laborales. Es así como se militarizan las universidades, se privatizan masivamente las empresas públicas. Esta muestra es también una reflexión del cambio de modelo y todas sus consecuencias como la prensa chicha, la cultura combi. El Perú contemporáneo es en gran medida la herencia de todo lo acontecido en el año 1992.

-Ahora vivimos en medio de una cultura del espectáculo y la doble moral. ¿Cuál es tu radiografía del Perú de hoy a propósito de esta exposición?

-Con todo este paradigma del “desarrollo” o “progreso” el Perú se ha convertido en una marca. Todo lo que tiene que ver con hacer memoria, con recordar o utilizar lo que es la historia del Perú para generar aprendizajes y procesos, reflexiones, o el duelo mismo que debimos hacer después de la publicación del informe de la CVR, ha sido totalmente cubierto por este paradigma, por esta arena del “progreso”. Para el poblador común mirar todo esto es un retraso. Todo el mundo dice: "para qué mirar aquello que nos pasó", ¿para qué? Para qué mirar si nos va bien... Justamente este tipo de manifestación responde a toda esta ola de individualismo y reacciones típicas de estas épocas. 

-Este proyecto tuvo uno similar en Chile, ¿no?

-La idea de este trabajo surge a partir de un proyecto chileno que vi hace muchos años atrás. Se realizó justamente en un espacio de memoria, un centro clandestino de tortura para militantes de izquierda durante la dictadura de Pinochet. Este lugar fue recuperado por la sociedad civil para hacer actividades vinculadas con este tema.

 El 2013 se cumplían 40 años del golpe de Estado en Chile y convocaron a una serie de organizaciones, sindicatos, agrupaciones de hip hop, anarquistas, entre otros, para que elaboren una imagen que reflexione desde el presente sobre lo que es Chile ahora después o producto del golpe de Pinochet. En este proyecto participaron sindicatos y organizaciones colectivas. Todos recibieron clases de propaganda política y fueron asesorados por el taller de serigrafía ambulante chileno y realizaron sus imágenes. Todo el proyecto fue producido por un espacio de memoria. En este caso, el proyecto lo he producido sola.

Foto: Liliana Ávalos

-Participan 36 artistas. ¿De qué manera llegaste a ellos?

- Convoqué muchos artistas y colectivos y felizmente el 95% aceptó y quedaron 36. Todos unos y unas tromes de la imagen. Cada uno cuenta con un discurso visual definido razón por la que tenemos imágenes diversas. Los artistas participantes nos ofrecen una propuesta temática absolutamente distinta. Justamente la variedad de propuestas estéticas y las diferentes formas de abordar el tema me gusta mucho. Hay artistas que tocan el mismo tema pero desde ópticas conceptuales y visuales completamente diferentes y esa es la riqueza de esta carpeta.

-A propósito de todo lo que nos cuentas. ¿Cuáles son las propuestas que más mueven a los artistas a propósito del tema que abordan?

-Los afiches los he dividido en tres o cuatro partes. Hay trabajos que exploran el tema de la conmemoración y homenaje a familiares, otros a los casos, a las luchas; otros están en una naturaleza  de denuncia. También tenemos trabajos que proponen una visión más esperanzadora. Plantean la movilización, la memoria, como temas de reparación o de mirada al futuro.

-La exhibición tendrá un carácter itinerante en espacios públicos… ¿Es el objetivo de este proyecto?

-Sí. Cuando visité Chile me regalaron la carpeta y el libro que acompaña el proceso. Observé que la carpeta estuvo en muchos espacios públicos. Elegí hacerlo en serigrafía porque justamente la idea es replicar esta dinámica para que se pueda multiplicar y generar procesos. Para mi es sumamente importante que la carpeta se convierta en un activador y detonante de procesos. La serigrafía te permite todo este tipo de trabajos porque es una técnica en la que el artista produce masivamente. El objetivo es que la carpeta transite por diferentes espacios. En un museo de la memoria, en una galería de arte, en centros federados, en universidades, en facultades y en organizaciones sociales de base en un barrio.  Los colectivos y personas que trabajen esta carpeta pueden hacer lo que se les ocurra con ella.

-Cada afiche va más allá del discurso temático y estético.

-Todos estos trabajos suponen una elaboración artesanal. Incluso seriarlos es una labor hecha a mano razón por la cual los afiches se convierten en trabajos únicos. También se podrá observar manchas e imperfecciones en casa pieza. La serigrafía es un trabajo colaborativo no individual. Aquí todos los artistas han trabajado de la mano. Se han apoyado a imprimir a secar y eso es justamente lo bonito del proceso.       
-¿Cómo está organizada la instalación de la carpeta en el LUM?

-En el LUM la muestra va a estar contextualizada. Los afiches se acompañaran de material documental y de archivo de lo que ocurrió en 1992, sin embargo, tendremos también archivos sobre el proceso. La huella que deja el proceso, las mallas, los fotolitos. Explicaremos todo esto.

-¿Un proceso arduo…?

-Un trabajo hermoso en el que he tenido la satisfacción de ser testigo de todo. Acompañé la producción de gran parte de los afiches. Las carpetas serán entregadas a organizaciones y colectivos con la única condición de que se genere un proceso alrededor de ellas. No se entregaran a personas a naturales. Una vez que se garantice los espacios se entrega la carpeta de manera gratuita.

-Tu trabajo reivindica de manera constante el tema de la memoria.

-Muchas veces nosotros nos miramos el ombligo y hablamos para nosotros mismos. Creo que hay que salir de nuestra zona de confort. Para mí es vital tomar las calles y ver cómo trabajar los espacios públicos en disputa. Desde hace 20 años que estoy vinculada al activismo, al tema de memoria, al movimiento de los DD.HH. Trabajo en esto desde que empecé la universidad. Mi proceso de acompañar y ser parte de todo esto también ha cambiado. Hace cinco años hice un proyecto que se llamó 20 años en la historia del Perú, exposiciones sobre estos mismos casos que abordamos con una idea completamente distinta. En ese momento era recuperar la memoria histórica. Este año la reflexión es desde el presente. Cómo a la luz de estos hechos podemos explicarnos el presente.